Ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno golpista de Honduras
Por la Asamblea Constituyente

 
El presidente Zapatero fijó dos criterios que parecen ser los de los Estados Unidos: restablecer la legalidad y reconciliación nacional. Dicho de otro modo, que vuelva el pre sidente Zelaya, pero aceptando las condiciones de los golpistas: no habrá Constituyente y la oligarquía seguirá manejando el país como un cortijo al servicio del imperialismo. Afirmamos el derecho del pueblo de Honduras a decidir su futuro en una asamblea constituyente. En lugar de poner condiciones a favor de la oligarquía para el retorno del presidente elegido, el gobierno de Zapatero debe romper relaciones diplomáticas con los golpistas de Honduras que están disparando contra su pueblo.
 
En la madrugada del domingo 28 de junio, las tropas mandadas por el jefe del Estado Mayor del ejército, general Romeo Vázquez, tomaron el palacio presidencial, apresaron al presidente Manuel Zelaya y le expulsaron de manera inmediata a Costa Rica. El ejército apresó y expulsó también a la ministra de Asuntos Exteriores, Patricia Rodas, y a los embajadores de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Ese mismo día, la Asamblea de la República fue “informada” por el ejército de un mensaje falso del presidente Zelaya que decía renunciar a la presidencia y procedió a designar a Roberto Micheletti.
El presidente Manuel Zelaya, elegido en 2005, combatió desde entonces por instaurar una Asamblea Consti tuyente. El mando del ejército y la Corte Suprema de Justicia ejercían plenos poderes, sobre todo desde 1982, cuando se reformó la Constitución para transformar Honduras en base directa del imperialismo norteamericano.
Una vez nombrado presidente, Zelaya empezó a orientarse hacia una posición mucho más autónoma de Estados Unidos. Llamó después a organizar una consulta de iniciativa popular para la convocatoria de una Asamblea Constituyente, lo que suscitó una feroz oposición por parte de la oligarquía hondureña. Esa consulta tenía que realizarse el domingo 28 y el ejército llegó a secuestrar las urnas para impedir su distribución.
El viernes 26 de junio, una manifestación masiva, convocada por todos los sindicatos del país, logró que el alto mando del ejército devolviera el material electoral. El golpe de Estado se produjo dos horas antes del comienzo de la consulta popular.
Todos los gobiernos de la región de han pronunciado con más o menos firmeza contra el golpe de Estado militar. El único que ha actuado con “prudencia” es Obama que se ha declarado preocupado por la situación en Honduras, esperando que se respeten los criterios democráticos.
El domingo 28, el Bloque Popular Sindical, que coordina los diferentes sindicatos del país, ha convocado una huelga nacional a partir del lunes contra el golpe de Estado y por la restitución del poder al presidente Zelaya. Según Alvarado, portavoz del Bloque, miles de manifestantes asedian la sede de la presidencia exigiendo la vuelta de Zelaya.
Desde el domingo, hay manifestaciones de rechazo en todo el país. Está en juego el derecho del pueblo hondureño y de todos los pueblos de América Latina a determinar libremente su destino. Por eso hay que exigir el restablecimiento del gobierno electo presidido por Zelaya sin ninguna concesión a los golpistas, como parece propiciar la OEA. Exigir el castigo de los golpistas y afirmar sobre todo el derecho a convocar una asamblea constituyente que tome medidas para disponer de los recursos y medios del país en beneficio de la mayoría de la población. Mientras, el gobierno español debe romper completamente relaciones diplomáticas con el gobierno golpista de Honduras.
Pedimos a los partidos y sindicatos levantados por los trabajadores que organicen la movilización unida por estas demandas.


Partido Obrero Socialista Internacionalista (POSI)
Sección de la IV Internacional en el Estado español
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